La destilería de Glendalough fue creada por un grupo de amigos de Wicklow y Dublín con una pasión en común, revivir la herencia de la destilación artesanal en Irlanda.

En los siglos XVIII y XIX había más de 200 destilerías autorizadas en Irlanda y, junto con innumerables sin licencia, producían diversos estilos de poitín, whisky, ginebra e incluso absenta. Hasta hace poco eso se había reducido a un pequeño puñado. Después de muchas tardes de bromas y de debatir por qué no había más destilerías artesanas en el lugar de nacimiento de la destilación, los amigos decidieron abandonar la seguridad de sus trabajos diarios, dirigirse a las montañas y arriesgarse en algo más significativo (como hizo el hombre en la botella, San Kevin). Juntos construyeron una destilería artesanal cerca de su lugar favorito en esas montañas, Glendalough.